Separación o divorcio: cómo dividir las deudas y las cuentas conjuntas

Total
0
Shares
división-cuentas-divorcio

Cuando una relación termina, el dinero rara vez se divide tan fácil como los muebles. La deuda que sacaron juntos para el carro, la tarjeta de crédito a nombre de los dos o la cuenta de ahorros donde llegaba el sueldo de ambos quedan en una zona gris que muchas parejas resuelven mal, por desconocimiento o por evitar el conflicto en un momento ya difícil.

La ley colombiana sí tiene reglas claras sobre quién responde por qué. Conocerlas antes de firmar cualquier acuerdo de separación evita sorpresas con el banco o con Datacrédito meses después.

Respuesta rápida: las deudas adquiridas durante el matrimonio se consideran de ambos, así la separación de bienes o el divorcio no borra automáticamente un compromiso firmado como codeudor. La cuenta conjunta hay que cerrarla o pasarla a nombre individual apenas se toma la decisión de separarse, para no seguir respondiendo por movimientos que ya no controlas.

Qué pasa con las deudas que adquirieron juntos

Si el matrimonio se celebró bajo sociedad conyugal (el régimen que aplica por defecto en Colombia salvo que hayan firmado capitulaciones), el Código Civil distingue entre deudas sociales y deudas personales.

Deudas sociales: las que un cónyuge adquirió durante el matrimonio y que beneficiaron al hogar. Aquí entran créditos hipotecarios, financiación de vehículos, gastos de educación de los hijos en común y, en general, cualquier obligación que sostuvo la vida familiar.

Deudas personales: las que un cónyuge contrajo sin que el dinero llegara a beneficiar a la pareja o a los hijos. Estas, en principio, las asume solo quien las firmó.

La Corte Suprema de Justicia resolvió un caso en el que, tras 15 años de matrimonio, un juez de instancia le había dejado a uno de los cónyuges toda la responsabilidad de 66 millones de pesos en crédito hipotecario y otras obligaciones, mientras los bienes se repartían por igual entre los dos. La Corte revirtió esa decisión: si los activos se dividen en partes iguales, las deudas que los financiaron también deben dividirse, porque presumir lo contrario “generaría un desequilibrio patrimonial”.

La única salida para que una deuda quede a cargo de un solo cónyuge es demostrar, con soportes, que el bien o servicio adquirido no benefició a la familia. Eso hay que documentarlo durante el proceso de separación, no dar por hecho que el acuerdo verbal con la expareja basta.

Cuando uno de los dos paga con recursos propios una deuda que era social, o al revés, queda un saldo pendiente a su favor que se llama recompensa y se ajusta en la liquidación final de la sociedad conyugal.

Si eres codeudor o fiador de un crédito de tu expareja

Este es el punto que más problemas trae después: haber firmado como codeudor, fiador o avalista de un crédito de tu pareja no se resuelve con el divorcio. El acuerdo de separación es un documento entre ustedes dos; el banco no es parte de ese acuerdo y sigue viéndote como responsable solidario del crédito.

En la práctica, eso significa que la entidad financiera puede exigirte el pago completo sin necesidad de agotar primero las vías de cobro contra el titular original. Si la deuda entra en mora y no se regulariza, el codeudor puede terminar reportado en Datacrédito, aunque no haya firmado nada nuevo desde el divorcio.

La única manera real de dejar de ser codeudor es que el banco te libere formalmente, algo que normalmente exige que el titular original refinancie el crédito, consiga un codeudor nuevo o lo cancele por completo. Ningún acuerdo entre expareja sustituye ese trámite ante la entidad.

Si sigues siendo codeudor de un crédito activo tras la separación: pide por escrito al banco tu situación exacta, revisa el estado de pagos con cierta frecuencia y no confíes en que “ya quedamos en que él (o ella) lo paga” sin dejarlo resuelto formalmente con la entidad.

Qué hacer con la cuenta bancaria conjunta

Las cuentas para parejas son comunes en Colombia: productos como Hagamos Vaca de Davivienda, la Tarjeta Amparada de Bancolombia, o las cuentas con varios titulares de BBVA y Banco de Bogotá permiten ahorrar o recibir dinero a nombre de los dos.

Cuando la relación termina, dejarla activa “por mientras” es uno de los errores más comunes. Mientras la cuenta siga abierta a nombre de ambos, cualquiera de los dos puede seguir moviendo el dinero, y si quedó con firma indistinta, ni siquiera necesita el consentimiento del otro para retirar.

Contacta al banco de inmediato, apenas se decide la separación, y pregunta puntualmente por tu producto: qué tipo de firma tiene la cuenta, qué se necesita para cerrarla o para pasarla a nombre de uno solo, y qué pasa con las tarjetas débito o crédito asociadas. Este trámite varía según la entidad y el tipo de cuenta, así que confírmalo directamente con tu banco en vez de asumir cómo funciona.

Revisa también los pagos automáticos y la nómina. Si el sueldo de alguno de los dos llegaba a esa cuenta, o si ahí se debitaban servicios públicos, seguros o cuotas de crédito, redirige esos movimientos antes de cerrarla para no dejar pagos sin cubrir.

Entérate más: finanzas personales en pareja, cómo dividir gastos y ahorrar para metas comunes 

Diferencias clave según el camino que tomen para liquidar

Vía Cuándo aplica Tiempo aproximado
Notarial (mutuo acuerdo) Ambos están de acuerdo en cómo dividir bienes y deudas Semanas
Judicial Hay desacuerdo sobre bienes, deudas o su valor 1 a 3 años
Conciliación Quieren un acta con fuerza ejecutiva sin ir directo a juicio Semanas a pocos meses

Si la unión fue marital de hecho, sin matrimonio civil ni religioso, aplica la sociedad patrimonial de la Ley 54 de 1990 en vez de la sociedad conyugal, y solo si hubo convivencia de al menos dos años. Aquí el plazo es más estricto: tienen un año desde la separación para iniciar la liquidación, contado a partir de la ruptura, de un matrimonio posterior o de la muerte de alguno.

Qué conviene según tu situación

Si están de acuerdo en cómo repartir bienes y deudas: la vía notarial es la más rápida y económica, y evita meses de proceso judicial por algo que ya tienen resuelto entre los dos.

Si hay bienes complejos o desacuerdo real: empresa familiar, varios inmuebles o deudas cuyo origen se disputa, el proceso judicial, aunque más lento, deja un fallo que no depende de que la expareja cumpla lo pactado de palabra.

Si convivían sin estar casados: verifica cuánto tiempo llevaban juntos y no dejes pasar el plazo de un año para reclamar la sociedad patrimonial, porque después de ese tiempo el derecho se pierde.

Si eres codeudor o fiador de un crédito que no es tuyo: no lo dejes para después del acuerdo de separación. Empieza el trámite de liberación con el banco cuanto antes, porque mientras no quede resuelto ante la entidad, sigues expuesto aunque el divorcio ya esté firmado.

Antes de firmar cualquier acuerdo de separación, pide a cada banco donde tengan productos conjuntos un estado de cuenta completo de las obligaciones vigentes y de los créditos donde figuras como codeudor. Con eso en mano, un abogado de familia puede ayudarte a que el acuerdo refleje la realidad de las deudas y no solo la de los bienes, y evitas que meses después aparezca un reporte negativo o un embargo que no esperabas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like